ADIÒS ALVARO, QUE JÙPITER
TRONANTE SEA PIADOSO
|
Especial para Apicalternativa. Sección Artículos.
Margarita, Venezuela, 09.08.10
Buena vaina Varito, la que te echaron sacándote de
la casa de Nariño.
Deseabas, lo sabemos bien, quedarte allí, unos años
más, por diversas razones.
Ahora, cuando estabas por cambiarte de residencia, apareció
una enorme fosa común que aumenta tus preocupaciones
y pone tu seguridad en vilo. Como nadie, conoces y hasta
sientes, que no se puede confiar en los gringos a menos
que haya mucho que ofrecerles. Eso de estar en el número
82 en lista de vinculados al narcotráfico, por ellos
elaborada y mantenerte en la presidencia de Colombia, tiene
precio y factura abierta.
El miedo a ella te convirtió en juguete en manos
de titiriteros sin licencia ni solvencia de artistas respetuosos
de las buenas costumbres y derechos de gente. Te dejaste
usar para destruir la buena convivencia entre hermanos,
solidaridad cristiana, disposición a servirnos mutuamente,
valores derivados de nuestros ancestros, padres libertadores
y viejas costumbres, que contravienen los planes de quienes
quieren acentuar su rol de depredadores.
La rabia y miedo que te produce irte del poder sin concluir
tu obra, salvoconducto al cielo, no otra que hacer de nuestro
espacio un teatro de guerra, para que Júpiter tronante
imponga su ley y aberrados designios, los mostraste ante
las cámaras, como decir ante el mundo, cuando hablaron
primero Eduardo Benedetti, presidente del Congreso y luego
Juan Manuel Santos, al asumir la presidencia de Colombia.
Esos sentimientos ya arraigados, de vieja data, se intensificaron
al ver perdido tu esfuerzo, expresado en la “denuncia” contra
Venezuela y “ese zambo que allá gobierna”, como seguramente
te expresas en privado, tomada a burla por la gente seria,
hasta alguna de la oposición venezolana. Aumentaron,
cuando a ùltima hora, Santos y sus colaboradores,
te obligaron a desmontar la agresión que habías
preparado contra nuestro país, por los lados del
Estado Apure, repetición de la ejecutada en territorio
ecuatoriano. Maniobra destinada a torpedear la política
anunciada por el presidente electo y ratificada en su discurso
de toma posesión, de recomponer las relaciones con
Venezuela. Deseo, por cierto, correspondido con entusiasmo
y hasta alegría por el presidente venezolano.
Es cierto que tu manifiesta incomodidad por la despedida,
aumentó por las expresiones de Eduardo Benedetti,
nada más y nada menos que presidente del congreso,
según las cuales entregas a Santos uno de los países
con mayor desigualdad social en el mundo, apenas superado
en Latinoamérica por Bolivia y Haití, con
un 49 por ciento de pobreza y 17 de indigencia, “donde las
ideologías de lo igualitario no tienen la fuerza
de otros países” y “los umbrales de la tolerancia
a la desigualdad son escandalosos”. Agregó Benedetti,
“nuestras políticas públicas son abiertamente
regresivas”.
Tuviste razón Varito de calentarte, pues quiso decir,
aunque fuese veladamente, que dejaste un país en
la carraplana y te mantuviste “escandalosamente” indiferente
ante aquella tragedia y unas políticas contrarias
al interés colectivo y la justicia social. Es decir,
hiciste todo lo contrario de Chávez, por lo que oligarquía
de allá te ama y la de acá odia al presidente.
Habrás recordado en ese momento aquello de a “rey
muerto, rey puesto” o “de árbol caído todo
el mundo hace leña”. Y lo peor Varito, que eso mismo
piensan los gringos. En ese momento aumentó tu miedo
y el número 82 te apareció en todas las loterías.
A pesar que ninguno de los oradores, por razones de política
de Estado, lo que pasa por darle sustento a la presencia
militar gringa, tuvo la osadía o sinceridad de reconocer
que el hermano país vive en guerra y que tú
la extendiste y profundizaste, hasta llegar a invadir y
agredir a Ecuador, atendiendo al pulso titiritero, no amainó
tus momentos de ira.
Alegría de tísico sentiste, cuando el mismo
Benedetti, te elogió como un simple cumplido, del
mismo modo cuando tu ex ministro de la defensa, ahora presidente,
casi te calificó de genial, para que se te convirtiese
en rabia desbordada, ira irrefrenable, todo pintado en tu
rostro recogido por las cámaras, en el momento que
éste valoró la importancia de las buenas relaciones
con Ecuador y Venezuela; por su llamado a la paz y manifestar
deseo de dialogar cara a cara con Chávez, para recomponer
las relaciones que intentaste destruir por mandato ajeno.
Poco te gustó, eso es obvio, porque “no pides ni
das cuartel”, cuando te mueves al son de los titiriteros,
que Santos abriese aunque fuese una rendija para adelantar
gestiones de paz, menos que los del ELN inmediatamente hablasen
de someterse a una propuesta de MERCOSUR.
Para mayor pesadumbre Varito, cuando esperabas, esa era
tu postrera carta, que el “negro de mierda ese la pusiese,
como es habitual en los de su clase”, todo se te vino al
suelo, pues al contrario, éste dispuso que el canciller
Maduro fuese a la toma de posesión de Santos, se
reuniese con la su par de Colombia, encuentro en el cual
acordaron una reunión de ambos mandatarios para el
martes 10 del presente mes de agosto.
Lo peor, que al llamado de Santos, el presidente de Venezuela
reaccionase con alegría, expresase su amor por Colombia,
disposición a
retomar viejos proyectos binacionales, relaciones comerciales,
tareas por la paz, definición clara sobre la guerrilla
y el reiterado llamado a ésta a reconocer que la
vía por ella transitada no tiene salida en Colombia
y sólo sirve para justificar la presencia amenazante
del ejército gringo.
Adiós Varito, váyase en paz, sobre todo con
Dios; qué Júpiter tronante y malvada corte,
extrañamente contigo sean piadosos.
|