El pasado
sábado, el primero de este septiembre del 2010, nos
reunimos como de costumbre, el colectivo de APIC Alternativa.
Nuestra agencia de prensa independiente tiene el propósito
de mejorarnos a nosotros mismos y al mundo, a partir de
la realización de un periodismo que respete la dignidad
de nuestros lectores. Por supuesto, los comunicadores que
mienten descarnadamente son unos inmorales y no creen en
el ser humano ni en la libertad. Además, de ser unos
ignorantes que no saben que su destino está indisolublemente
ligado al de nuestra especie y al de nuestro planeta. Obviamente,
la ligazón es infinita, pero hay que buscar un punto
temporal y finito por un asunto de pura metodología.
De cualquier manera, este primer empeño ético
que hemos señalado, nuestra agencia mal que bien,
lo ha venido cumpliendo. Sin embargo, en la reunion del
sábado saltaron preocupaciones de las personas que
forman nuestro colectivo acerca de la situación cubana
y la del mundo en general. Debo decir que las intervenciones
resultaron muy interesantes. En mi caso, yo expresé
que un aspecto clave para superar la bancarrota moral en
que se encuentra la humanidad es reivindicar la filosofía
y reconstruir el tema de la indivualidad, de la persona,
en fin, el problema de la Dignidad.
Realmente,
debemos empezar por aceptar que el siglo XX fue una centuria
que evidenció el fracaso de la raza humana. Auschwitz
bastaría para avergonzarnos para siempre. Sin embargo,
pienso que jamás la vida llega a un callejón
sin salida. Porque hay una dialéctica de la historia.
Hay una contradicción intrinseca, fecunda en la historia
durante el despliegue de la conciencia, ya que no puede
haber historia perfecta hecha por seres imperfectos. Esta
cualidad marca cualquier historicidad. No obstante, vivimos
un momento dramático de nuestra historia como entes
racionales. Nuestro EGO está pidiendo auxilio, está
convocando a los filósofos, para salvarnos nuevamente.
Ante una humanidad en un por ciento muy elevado alienada
y consecuentemente presa de los fanatismos, de la banalidad
y del nihilismo: El razonamiento filosófico es quien
enuentra la lógica que se esconde en la piedra, en
la carne, en el grito, en la sonrisa, a pesar de todo. Es
la filosofía, la que nos enseña que la poesía
es verdad, que el poeta interpreta el alma de la especie.
Este
mundo ha sido envenenado por las ideologías que emanan
de todos los centros de poder. Y las ideologías son,
hoy por hoy, cadáveres en franco estado de putrefacción.
Y quíenes son los que pueden poner en duda toda este
escenario peligrosamente podrido al qué hemos llegado?
Pues, los filósofos. Dónde terminan todas
las ideologias, pues en el fanatismo. Y qué es la
filosofía? Pues justamente lo contrario: ponerlo
todo en duda y construir una nueva propuesta. La misión
del filósofo es avisarnos que estamos presos en nuestra
caverna ideológica y que afuera crecen las rosas
y la gente sufre y emprende y triunfa y fracasa, pero también
se besan con amor y si se lo proponen pueden escuchar la
música de las estrellas. En fin, afuera de la caverna
ideológica está la libertad. Sin capacidad
crítica no hay libertad y esa es la filosofía
y también el arte, por supuesto, en sus momentos
más excelsos.
Qué
hicieron los estalinistas con la crítica de Marx?
Pues convertirla en ideología y en un proyecto de
poder. Pero no fueron los estalinistas solamente los que
movilizaron a la especie tras espejismos ideológicos.
También, lo hicieron los fascistas y lo siguen haciendo
los fundamentalistas y los terroristas de cualquier signo.
Y actualmente, los que se salvan de los apasionamientos
extremistas sucumben a la banalidad del consumismo o mueren
da hambre o de ignorancia, que es otra forma de morir, en
muchas partes del mundo. Entonces, cuál es el conocimiento,
que puede desnudar las doctrinas y construir puentes entre
esos centros egolátricos de poder: Pues, el modo
de pensar filosófico. Y por qué? Porque la
filosofía no busca quedar bien ni servir a los intereses
sino que la filosofía per se busca la racionalidad,
incluso hasta en la espiritualidad. Aunque sea una racionalidad
matemática.
Claro, recordemos que Platón cuando por experiencia
propia, comprendió que su tesis del Rey Filósofo
era un fracaso: Escribió Las Leyes. No estoy hablando
del Rey Filósofo, me refiero al hecho de volver a
pensar, de volver a sentir, de volver a ser. No digo que
los filósofos gobiernen sino que sean escuchados
con seriedad. Es verdad, que los griegos le dieron la cicuta
a Sócrates, pero primero lo oyeron mucho. Hay que
reivindicar la filosofía y darle el lugar que merece
como madre de todas las ciencias. Y por supuesto, sin olvidar,
que necesariamente surgirá una nueva teología.
No pienso que la filosofía tenga necesariamente que
ser una sierva de la teología ni viceversa. Pienso,
que ambas pueden enriquecerse en su propia contradicción
dialéctica. Pues, la filosofía no es razón
instrumental. La ciencia es para el comportamiento físico-químico
de la realidad, por decirlo de alguna manera; y la filosofía
es en primer lugar para el Espíritu. Y en este sentido
se encuentra con la teología.
Obviamente,
desde mi punto de vista, la pregunta fundamental de la filosofía
es la siguiente: Somos seres espirituales viviendo una experiencia
natural o por el contrario, somos seres completamente naturales
? Es decir, somos Centauros o caballos? Si somos Centauros,
quiero decir, ante todo seres espirituales, podremos volar
más allá de nuestro Ego terco y enfurecido
y bañarnos de luz dentro de las cataratas alucinantes
del SER. Si respondemos que somos seres naturales, pues
a cabalgar por la pradera detrás del caballo más
fuerte con instinto fanático y ahí termina
la historia. QUE POBREZA, VERDAD? Yo, por mi parte, encuentro
ridículo eso de considerarse caballo. Yo pienso y
lo he comprobado: que somos Centauros.
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