CUANDO LA IGLESIA GUARDÓ SILENCIO
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| Por:
REv Leonides Penton Amador |
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Cuando se pierde la dinamicidad ante los problemas y se
ve como nacen y se crian actitudes negativas que impiden
el fin úlimo de la justicia,sin que se haga nada
para impedirlo,se está contribuyendo a que el juicio
de la história caiga sobre los hombres y los pueblos.
Muchos males pueden evitarse a tiempo, con solo un acto
de virilidad y de decoro.El pronunciarse ante lo mal hecho,el
ser combativo aún contra la corriente,y a costa de
ser visto como reaccionario y disconforme,redundará
a la postre, en beneficio de cualquier proyecto político
que aspire a perpetuarse en cualquier sociedad.
Los pueblos y sus intituciones no pueden olvidar jamás,
que el derecho a su opinión es irrenunciable, que
el silencio complice desdice del sentido de hombridad del
ser humano y más si éste cree haber alcanzado
un grado de conciencia superior al resto de los mortales.
Muchos males dejarian de serlo si,a tiempo se hubiera denunciado
ante las instancias correspondientes,y no se hubiese confundido
el temor con la prudencia o la precaución.
El pecado mayor ha de recaer en aquellas intituciones, que
teniendo el deber de avisorar el mal y de denunciarlo,guardaron
silecio complice y, a la hora de la MEA CULPA,siguen agazapado
escondidos en su cobardía,ignorando voluntariamente
que de haber dicho la palabra oportuna, los males no hubieran
llegado hasta donde llegaron.
Si la historia ciertamente juzga,si el tiempo se encarga
de sacar a la luz los hechos más escondidos, y si
de veraz,la justicia triunfa sobre lo mal hecho,entonces
muy bien vale la pena el ser un profeta en una situación
adversa y contraria a los altos ideales de la igualdad de
derechos y el disfrute pleno de las libertades consustanciales
al ser humano.
fué triste en aquellos tiempos,ver como los que tenian
el deber de denunciar lo mal hecho guardaron silencio,con
esa actitud, no hicieron lo qu eera su deber hacer, es decir,levantar
su voz de condena ante aquella dispocisión de llevar
los semjantes a campos de trabajo,solo por ser de una manera
de ser o por tener ideas no reconocidas oficialmente.
Los homosesuales, que yo conozca, no estaban organizados
en alguna asociación que les respadaran, pero los
cristianos si las tenian, pero ellas guardaron silencio
en tiempos de que se hacian necesario hablar la palabra
profética y liberadora.Todos callaron y aún
lo hacen despues del Mea culpa, que enngrandece a un hombre
ante la historia.
REv Leonides Penton Amador
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