Ecuador,
economía a favor del ser humano
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| Por:
Hedelberto López Blanch |
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Rebelión
A tres
años y siete meses de haber iniciado su gestión
de gobierno en enero de 2007, el presidente ecuatoriano,
Rafael Correa ha dado un vuelco total a la antigua economía
de mercado que regía el país y ha estructurado
una fórmula que prioriza al ser humano por encima
del capital.
Durante la presentación del Informe de Gestión,
este 6 de agosto, Correa puntualizó que el objetivo
de la Revolución Ciudadana es implantar un modelo
progresista basado en la inversión social, la cual
alcanzó 15.000 millones de dólares en estos
años, el doble de lo destinado para ese sector en
los siete años anteriores a su llegada al poder.
En enero de 2007, un informe del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) aseguraba que Ecuador era
un país con desarrollo humano bajo y ocupaba el lugar
94 entre 173 naciones.
Para el PNUD el crecimiento de la pobreza se encontraba
íntimamente relacionado con el aumento de la desigualdad
en la distribución del ingreso pues el 20% de la
población más pudiente absorbía el
60%, mientras el 25% de las personas más desposeídas
solo recibía alrededor del 4% del Producto Interno
Bruto (PIB).
En la nación andina exportadora de petróleo,
banano, camarón, cacao y café, alrededor del
54% de sus 14 millones habitantes vivían en la pobreza
debido a que la mayoría de esos dividendos iban a
parar a manos de las transnacionales y de los negociantes
nacionales privados.
Por su parte, la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL) señalaba que a principios
de 2007 el gasto anual para la salud por habitante se ubicaba
en solo 20 dólares, considerado como uno de los más
bajos del continente.
Cerca de la mitad de la población, siempre y cuando
pagara, tenía acceso a la atención médica,
mientras el 60% carecía de drenaje en sus viviendas
y el 45% no disponía de agua potable, situación
que ha mejorado en los últimos tiempos al extenderse
los presupuestos para programas sociales.
Datos de organizaciones no gubernamentales indicaban que
el índice de desempleo y subempleo en 2007, alcanzaban
unidos al 46% de la población económicamente
activa y por lo tanto se hacía necesario crear nuevas
fuentes de trabajo.
Era el panorama habitual que se veía por toda América
Latina en años en que el neoliberalismo, las privatizaciones
y el libre comercio campeaban por la región, impuestos
por Estados Unidos y los organismos financieros como el
Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
La inversión social en 2010 como porcentaje del Producto
Interno Bruto (PIB), casi se duplica respecto a 2006, al
alcanzar el 13% y representar la más alta de la historia.
Además de la voluntad política del gobierno,
ese presupuesto se ha logrado, según Correa, “por
la implementación de un sistema de compras públicas
transparentes, una renegociación de la deuda externa
(que sólo en intereses ahorró 300 millones
de dólares anuales), la eliminación de absurdos
fideicomisos para garantizar pago de la deuda, retorno del
ahorro público (800 millones de dólares),
optimización del uso de recursos de Instituto Ecuatoriano
de Seguridad Social (IESS), y el mejoramiento de la negociación
y comercialización del petróleo”.
En cuanto a las informaciones ofrecidas por Correa, baste
recordar que en 2007 Ecuador tenía una de las deudas
más caras de la región pues gran parte del
débito externo se encontraba con tasas de interés
de 12% (bonos globales 2012 que reemplazaron a los bonos
Brady). Por tanto, el servicio o pago del mismo era oneroso
para el país al restarle recursos para los sectores
sociales.
El presupuesto del Estado había sido elaborado para
privilegiar el pago de la deuda externa en desmedro del
área social, lo cual afectaba paulatinamente a los
sectores más pobres del país.
El ex presidente Lucio Gutiérrez, quien siguió
al pie de la letra las recetas del FMI y del Consenso de
Washington, recortó los presupuestos para la educación
que pasó de 638 millones de dólares en 2004
a 464 millones en 2005; en salud, de 323 a 211 millones
de dólares en el mismo período; para el desarrollo
agropecuario la cifra de 151 millones se bajó a 71
millones de dólares con la consecuente recesión
agrícola.
Sin embargo, Gutiérrez hizo lo imposible por cumplir
con la deuda pública y externa como exigía
el FMI, a la que dedicó cerca del 40% del presupuesto
nacional.
Datos oficiales indican que a finales de 2009 el desempleo
se ubicaba en 7,9% por debajo de Colombia (más del
11%), Chile (8,7%), España (20%) y Estados Unidos
(9,6%).
Aunque el gobierno reconoce que los índices de pobreza
aún son elevados, sobre todo en las áreas
rurales y en los sectores indígenas, lo cierto es
que pese a la crisis mundial que afecta a todos los países,
la cifra se ha logrado bajar en un 5%.
Ecuador también trabaja para erradicar para 2015
la desnutrición infantil que se ubica en un 26% a
nivel nacional, y ya ha iniciado un programa social que
busca reducir la anemia en niños menores de cinco
años y en mujeres embarazadas en un 50% en el 2013.
Médicos en diversas especialidades y trabajadores
sociales ecuatorianos y cubanos del programa solidario Manuela
Espejo, recorrieron todas las zonas del país, por
intrincadas que estuvieran, e identificaron a más
de 200.000 personas con algún tipo de discapacidad.
Esta humanitaria labor social se realizó por primera
vez en la historia de la nación andina y ahora el
gobierno atenderá y ofrecerá ayuda gratuita
a todos los casos detectados.
En cuanto a la producción petrolera, principal rubro
económico, el país alcanzará los 384.500
barriles diarios en 2013 y con la nueva Ley de Hidrocarburos
el 100% de la extracción será propiedad del
Estado, que antes solo percibía un promedio del 20%.
Según explicó el ministro de Recursos Naturales
no Renovables, Wilson Pástor, el Estado recibirá
la totalidad de los ingresos extraordinarios resultantes
del incremento de precios y regulará las utilidades
de las petroleras.
Pastor añadió que las tarifas a pagar bajo
los contratos de prestación de servicios se fijarán
en función de las inversiones a realizar, de los
costos de producción y de una utilidad razonable.
De esta forma "se acabaron los abusos de las empresas
petroleras” y se podrá tener más capital para
la inversión social, añadió.
Ecuador, como otras naciones de América Latina, apuesta
por un orden social más justo que reduzca y elimine
las consecuencias de las nefastas políticas neoliberales
que proliferaron por la región y que llenaron de
miseria y pobreza a la mayoría de la población.
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