Revitalizando
un tema agotado.
Cuba, los cubanos y la iglesia.
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Se
comporta el escenario político donde se representa
la problemática cubana, igual que algunas obras de
teatro, donde el director, queriendo resaltar solo un segmento
de una escena, concentra toda la iluminación en un
área, dejando en penumbra el resto del tablado. Se
nos quiere señalar mediante este recurso, que la
escena que sigue, así como las palabras, recogen
el planteamiento universal de la obra, o está conectado
a él vitalmente.
Se viene discutiendo en Cuba, masivamente desde hace cincuenta
años, el rumbo del destino del pueblo cubano. Uno
de los factores en la discusión participa desde el
poder y recurre a la violencia. ¡Encarcela y Fusila!
Una exigua minoría hemos sostenido durante esos cincuenta
años, que la discusión tiene que ser más
profunda, que la cuestión no está en trazar
el rumbo del destino, sino en descubrir e instaurar un sistema,
que brinde a cada cubano la posibilidad de desarrollar o
expandir su conciencia ciudadana, siempre mediante su participación
existencial y cívica en la conformación del
destino de la Nación. Sabemos que la magnitud del
propósito hace parecer al planteamiento como un disparate.
Sin embargo: ¡Alguien tiene que hacerlo! La soledad
no arredra a la razón.
Dejamos a otros, el planteamiento de: ¡Matar y morir!
Que disfruta de más consenso en el mundo de hoy.
En este preciso momento, hay un evento que roba cámara
y luz en el acontecer cubano: No es la participación
como mediadora de la iglesia cubana en la liberación
de algunos presos, sino la modalidad extensiva que se le
ha dado a esa participación. Todos asumen posiciones
con respecto al suceso, cavan trincheras a su alrededor,
y se ha iniciado el intercambio de disparos retóricos.
Los atribulados por consideraciones más universales,
nos quedamos envueltos por la penumbra que cubre el resto
de la trágica realidad cubana.
Nadie escucha a quien habla desde las tinieblas, y ante
el riesgo de quedarnos sin auditorio, nos vemos compelidos
a buscar los elementos que conectan al suceso con la universalidad
cubana.
En su función original, la iglesia católica
es exclusivamente un elemento conector entre las almas y
Dios, mediante la divulgación de la doctrina cristiana.
Todo fue así, hasta el Concilio de Nicea, que aun
cuando su convocatoria fue motivada por estrictas razones
de índole teológicas, dio pie para que la
iglesia pisara en un futro tierra de los cesares, y estos
incursionara en el campo de las almas. Después de
Nicea, vivir y morir, se tornaron ambas cosas ligeramente
más complejas, y en el ámbito social y de
pueblos, lo complejo tiene sinonimia con el vocablo dificultad.
Dentro de las estructuras sociales, hay actividades y funciones
no asociadas con el ejercicio del poder, que obligan a expandir
la conciencia social, convirtiendo en vanguardias sociales
a los grupos que las practican. Estos grupos, asumen la
función representativa de lo que se ha definido como:
“sociedad civil”, cuyo objetivo primario es servir de avanzada
espiritual y cultural del pueblo. Espíritu y cultura
son vocablos que la razón utiliza como instrumentos
de análisis, pero en la realidad, están simbiotizados
de manera irreversible.
Los diferentes sistemas políticos han procurado siempre,
exitosamente, incorporar como sus defensores, a estos grupos
representativos de la sociedad civil, es mas, cada sistema
engendra la suya. La sociedad civil, no tiene como función
cuestionar la legitimidad o adecuación del sistema,
sino servir de contención a los excesos de sus funcionarios
y en algunos casos, presionar para reorientar un segmento
de este, poniendo a prueba la flexibilidad del sistema,
para adaptarlo a variables no previstas en el momento en
que este fue concebido, o para acomodarlo a entornos peculiares.
La función primera de la sociedad civil es garantizar
la supervivencia del sistema, la segunda, es lograr que
este ofrezca el máximo de servicio posible al pueblo,
solo dentro de los parámetros de su potencialidad.
Lo regimenes totalitarios cuya característica primordial
es fundir el concepto de estado, sistema y funcionario en
una sola percepción fáctica, no pueden admitir
la existencia de la sociedad civil. En los sistemas totalitarios,
los aparatos de seguridad del estado, asumen la función
de la sociedad civil. Los intelectuales totalitarios tienen
dificultades para visualizar a la sociedad civil, porque
intentan objetivizar como una sola, dos realidades conceptuales
excluyentes.
La iglesia, ha sido fuerza de magnitud considerable dentro
de todas las sociedades civiles existentes. Unas veces más
comprometida con el poder y otras menos, pero siempre presente.
Tiene la iglesia católica al desarrollar su rol en
las sociedades civiles, una característica distintiva:
mientras que los otros factores se conformaron bajo el auspicio
del sistema, la iglesia, es un factor foráneo, importado,
con existencia milenaria y universal, y por ende, se mueve
obligadamente con doble agenda, cumpliendo sus obligaciones
de sociedad civil local, pero mercadeando también
espacios para fines propios.
Actualmente la Iglesia Católica sufre de acoso por
parte de fuerzas que aspiran a un poder mundial. Le están
reclamando a la Iglesia, no el espacio que esta ocupa en
las tierras del Cesar. Ese, es el argumento. La realidad
es que esas fuerzas consideran que también les pertenece
a ellos el espíritu de los súbditos. En esa
guerra, yo, que no soy creyente, estoy en la trinchera junto
a la Iglesia para impedir el ingreso de las huestes del
poder en los dominios del espíritu. Se que precisamente
ahí, quedan cruciales cuestiones por dilucidar, pero
a los señores del Poder, les invalido verticalmente
sus argumentos a priori. Permaneceré en esa trinchera
aun cuando la Iglesia, aduciendo razones tácticas,
decidiere retirarse.
Dentro de ese escenario planetario, ha adquirido la Iglesia
un rol protagónico como exclusivo representante de
la sociedad civil cubana. En esencia, lo que algunos factores
políticos están impugnando a la Iglesia católica
cubana no es su actividad como factor cívico social,
sino su exclusividad.
El argumento principal de los que se oponen, aun sin haberlo
hecho explicito, es que dicho rol no fue obtenido en contiendas
cívicas, sino que ha sido asignado por el gobierno
cubano, cuya legitimidad, salvo la posesión de la
fuerza, es evidentemente cuestionable.
En todo sistema social donde se encuentra ausente la existencia
de una categoría indispensable, todos los factores
constituyentes de ese sistema se sienten autorizados a proclamarse
definidos por esa categoría (siempre que resulte
conveniente).
Personaliza, resume, vocaliza, y evidentemente matiza la
función mediadora, con aspiraciones de convertirse
en fuerza cívica protagónica por parte de
la iglesia: Monseñor Carlos Manuel de Céspedes.
No me he leído los libros de Monseñor Carlos
Manuel de Céspedes, no lo haré tampoco, no
tengo tiempo para hacerlo. Sí me he leído
artículos y entrevistas publicados en la Internet.
Merece mención especial un breve ensayo sobre “lo
que el dialogo es y ha sido a través de la historia”,
y evidentemente desborda una cultura, que adobada por la
sabiduría milenaria absorbida a través de
la educación eclesiástica, decididamente sorprende.
Tal sabiduría obliga, porque el que la posee, no
tiene la excusa de declaraciones impensadas.
No obstante, no voy a analizar aquí, detalles significativos
de manifestaciones peculiares hechas en diferentes momentos
por parte de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes,
que incentivan al menos, si no la discrepancia, si la curiosidad
y la duda. No lo voy a hacer, porque eso solo serviría
para iluminar la forma en que Monseñor matiza la
función adquirida, y porque incentivaría el
viejo recurso por parte de sus defensores, de que los argumentos
esgrimidos, están fuera de contexto, sin que se molesten
en publicar el contexto en que esas manifestaciones, tal
vez tuvieren un significado diferente.
Aparece en “Espacio laical Suplemento Digital No.110” la
siguiente afirmación, con respecto a una respuesta
estructurada para descalificar una carta enviada a Su Santidad
el Papa, por miembros de la oposición política
cubana:“Los sectores que aspiran única y simplemente
derrocar al Gobierno cubano, no pueden ni deben ser los
que tengan en sus manos el futuro de Cuba”
Yo coincido totalmente con el postulado de “Espacio Laical”,
llevo cuarenta años proclamando que tal planteamiento
descalifica como factor en el futuro de Cuba a quienes lo
sustenten. La fortaleza de la oligarquía cubana radica
no en su ejército, sino en la debilidad de la oposición.
Pero es obvio que los que aspiran única y exclusivamente
mantenerse en el poder, tampoco deben tener en sus manos
el futuro de Cuba.
¿Tiene algo que decir en cuanto a eso la revista
“Espacio Laical”?
Existen planteamientos hechos desde adentro de las estructuras
políticas gobernantes, por militantes de su propia
ideología, que han denunciado las desviaciones a
partir de determinado momento, de los objetivos de la revolución.
Mi única discrepancia con ellos, es la definición
del momento en que ocurrió la desviación,
yo sostengo que fue desde sus orígenes.
El señor Prieto, connotado académico dentro
de las filas del partido comunista cubano denunció
la corrupción interna, y el señor Pedro Campos
está tratando de brindar opciones ideológicas
alternativas.
La respuesta del gobierno cubano fue enfilar sus baterias
políticas contra ellos. La Seguridad cubana debe
tener abiertos sus respectivos expedientes esperando solo
una seña.
Hace años vaticiné que la absorción
del régimen cubano por el Imperio, traería
incongruencias políticas, que aunque de dimensiones
monstruosas, pasarían inadvertidas. No consistiría
en que cierto amanecer, los grupos todos despertarían
enarbolando las banderas del bando contrario, sino en un
reacomodo paulatino e inexplicable de las posturas aparentemente
ideológicas. Hoy, el gobierno cubano y la iglesia,
son objeto de igual repudio por parte de una porción
significativa de la oposición. ¿Parece paradójico?
Para mí no.
El primer problema del exilio, es que traicionado por sus
líderes subvencionados, mantiene un anclaje y dependencia
irreversible con el Imperio, mientras este lo utiliza como
simple marioneta amenazante en su propósito de absorber
(no derrocar) al régimen cubano. El segundo, es la
carencia de una ideología que practicable o no, esté
orientada a llevarle libertad al pueblo cubano. En definitiva
en política, y en la vida toda, nos hemos movido
siempre motivados por las esperanzas.
Recientemente el Dr. Fidel Castro Ruz, se ha convertido
en un militante de las teorías “Conspirativas”, después
de cincuenta años de haber estado lidiando con los
conspiradores. A la par, se denuncia en Cuba por militantes
del gobierno, como controversial, la creación de
dieciséis campos de golf en distintos lugares de
la isla.
Es de pensarse que siguiendo la política de la Revolución,
sean esos campos de golf para que se solacen los padres
de los estudiantes pobres de América Latina becados
por el gobierno cubano.
¿O acaso son para vacacionar los privilegiados conspiracionistas
mundiales? ¡Vaya usted a ver! Porque yo, todo lo tengo
visto.
La inteligencia y la estupidez, son cualidades segmentarias,
y como tal, no son excluyentes, sino complementarias. Puede
incluso, que el tamaño de la inteligencia se corresponda
con el tamaño de su par, la estupidez.
Lo trágico de la estupidez, es su incapacidad de
auto reconocerse.
Pedro Fraga 2010-08-29
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