USA
la ideología de la información
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23 de Setiembre del 2010
La situación internacional ha marchado galopantemente
hacia callejones que, si bien no están tapiados impidiendo
todo avance, representan senderos inconclusos, más
allá de los cuales no se vislumbran caminos seguros.
En el mundo de los humanos, supuestamente los asuntos de
mayor importancia suponen ser aquellos que, de alguna manera,
pueden impedir su bienestar. No es un concepto hedonista,
sino la necesidad de progresar, de hacer uso del acervo
cultural, científico y técnico, acumulado
durante milenios y además el deber de defenderlos.
No obstante estas prioridades existenciales y muchas veces
requeridas sólo para la simple supervivencia, las
informaciones nos llegan distorsionadas.
No nos referimos sólo a aquellas provenientes de
los gobierno y los estados, sino las que recibimos por instituciones
noticiosas o publicaciones, de las cuales nos hacemos dependientes
en el diario bregar. Leemos un periódico determinado
todos los días y acostumbramos a “enriquecer” nuestros
conocimientos o a complementar las informaciones, por medios
rutinarios a los cuales también nos acostumbró
la dudosa opinión que los señala como los
mejores. Esta trama informativa nos lleva a la desinformación
y peor aún, a entender los asuntos que nos rodean
de una manera que distorsiona las realidades y nos aparta
de las prioridades para sobrevivir en unos casos o para
realizarnos con mayor plenitud en otros.
Noam Chomsky ha hablado sobre diez maneras diferentes para
manipular la opinión del público.
Sin entrar en el detalle, es obvio que las informaciones
sobre las cuales recalcan la mayoría de los medios,
palidecen en importancia, comparadas con aquellos asuntos
que de ocurrir, cambiarían nuestras vidas para mal.
Estados Unidos confronta varias problemáticas, de
las cuales las dos esenciales están dadas por la
disminución del mercado laboral y por el déficit
que se desprende de una espiral en aumento que marcha de
manera invertida.
El mercado laboral está íntimamente vinculado
a la pérdida de la manufactura a favor de China.
La ocurrencia de éste desplazamiento recae en los
hombros del sistema financiero y el equivocado entendimiento
otorgado al concepto de eficiencia. El devenir de la economía,
libremente administrada por intereses individuales, distorsionó
el manejo de los instrumentos de cambio, los cuales perdieron
el sentido social que les dio origen. A partir de esto la
ganancia financiera fue identificada con eficiencia económica.
Los grandes conglomerados se marcharon del país dejando
colgada a su fuerza laboral.
Por el otro lado, los directores del “establisment” inventaron
una guerra de ocupación que profundizó aún
más el déficit ocasionado por la decisión
de aquellos capitales.
Esta problemática nacional no es tema de análisis
ni abunda en las informaciones dadas por la prensa con el
privilegio exclusivo de acceder a los hogares de los estadounidenses
medios.
Mucho menos se analiza con seriedad la política internacional
de Estados Unidos, a la luz de los retos apocalípticos
que ella representa.
La labor de los medios en Estados Unidos se dirige principalmente
a sostener el status quo. Cualquier información que
pudiese crear un aliento para la formación de una
fuerza divergente con ese status, es acallada o desvirtuada
con asuntos sin importancia.
Estados Unidos está estructurado sobre la base de
un sistema de impuesto que requiere de una total revisión,
pero mientras eso suceda es necesaria su implementación.
Todos saben que la solución parcial del presupuesto
está dada por una combinación de impuestos
y una retirada de Estados Unidos de los territorios de Irak
y Afganistán, conjuntamente con una disminución
de las fuerzas de ocupación en territorios que eufemísticamente
llaman bases militares y no son más que pedazos de
tierra ocupados a contrapelo de las poblaciones de esos
lugares.
Estados Unidos no ha ganado una sola guerra desde la Guerra
de Corea. Es importante que su gente sepa que ellos no han
perdido, sino que sus votos han sido manipulados por incapaces
y por gente más preocupada por sus intereses gananciosos
que por cumplir el mandato recibido.
En un tiempo de crisis como el actual, Estados Unidos se
desangra en disputas bizantinas sobre una contienda electoral,
que sólo vela por los intereses de dos partidos iguales.
Al margen, quedan pendientes las peligrosas realidades por
las cuales transita su laboriosa ciudadanía.
Las razones de lo anterior responden a la tendencia milenaria
de impregnar las informaciones con criterios ideológicos.
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