Empoderamiento individual (I)

Poder Personal

El Poder personal de los individuos de la Humanidad ha sido socavado día a día desde décadas, tenemos poco poder sobre nuestro cuerpo, energía, pensamientos y emociones. Paralelamente la Madre Tierra experimenta un espiral ascendente hacia frecuencias aun desconocidas. En esta serie de artículos se expone un camino de empoderamiento real y serio en el mismo sentido de traer “El Cielo a la Tierra”. 

El presente post forma parte de una serie de cuatro entradas que se publicarán en este blog en 4 entregas:

  1. Empoderamiento individual (I): Poder Personal.
  2. Empoderamiento individual (II): Bloqueos energéticos.
  3. Empoderamiento individual (III): Prana de los alimentos y la energía sexual (Jin).
  4. Empoderamiento individual (IV): Cuerpo Mental, Emocional y la energía de la meditación (Shen).

¿Qué es Empoderamiento?

Muchas veces se confunde el término “Poder” dado que es una palabra cargada de valor. Se la asocia con la dominación de unos sobre otros, con la expresión de una imagen de fortaleza o con la riqueza u opulencia. Sin embargo, mucha gente que ostenta el poder como se lo conoce socialmente, carece de Poder Personal y viceversa, quienes lo tienen realmente generalmente suelen pasar desapercibidos para el hombre común. Mahatma Gandhi no tenia pertenencias materiales, fortaleza física ni imagen arrolladora, sin embargo consiguió liberar a su país del dominio de uno opresor que poco sabe de ceder en sus pretensiones. Y sus logros han sido obra de su tremendo Poder Personal. De una convicción férrea y una actitud inteligente y valores enormes, a pesar que para el común de la gente contar con valores no redunda en poder alguno.

Con frecuencia se asocia el concepto de “Empoderamiento” con la pobreza, con colectivos desafortunados y poco se menciona el Poder Personal, aquello que nos permite ser libres y manifestar en nuestra realidad una vida plena para nuestro desarrollo.

No se trata de dominar a otros o de sentirse superior a nadie, consiste en utilizar la experiencia cotidiana para nutrirse de energía y desarrollarse dando brillo a todos los talentos con que se cuente.

Aunque parezca idealista o romántico, es posible vivir con independencia de pensamiento, sin ser esclavo de adicciones, creencias limitadoras, emociones tóxicas, medicamentos, terapias y maestros. 

Exito, Paz, Amor, Abundancia y Salud pueden ser lo natural y normal, no una excepción como generalmente se cree. 

Solo es preciso Despertar el Poder personal, la Consciencia de Ser, conocer y utilizar a favor todos los recursos energéticos, físicos, mentales y emocionales y conocer aquello que bloquea el desarrollo de una vida plena.

Ese es el sentir profundo que inspira el Programa Ser Minimal, hacer de la vida algo simple, relajado, lleno de vida, amor y felicidad. 

Simplificar la vida y que cada día estemos viviendo nuestros sueños en vez de estar soñando. Ya hemos estado dormidos mucho tiempo y soñando, es hora de vivir los sueños desde la simpleza de vivir, desde la certeza de no sentirnos más que nada ni nadie, pero seguros de no ser menos que nadie. Siendo aquello que hemos venido a Ser.

Tanto el Planeta como todos los seres que conformamos la vida orgánica del mismo contamos con una cuota de poder que puede mantenerse, perderse o ampliarse, todo depende del uso que hagamos de ella.

Los indios americanos enseñaban a “hacerse cazadores de poder”, lejos de malgastarlo con caprichos del Ego hacían de cada instante de la vida una oportunidad para incrementar su poder personal.

Esto es Empoderamiento, Auto-empoderarse, tomar por sí mismo el poder personal para co-crear nuestras vidas con total independencia.

Tu poder personal determina tu destino! 

El cumplimiento de nuestros sueños, deseos y objetivos de vida dependen de nuestro poder personal o energía disponible. 

Nacemos con una cantidad de energía limitada. Buena parte de esta energía se malgasta en lo que llamamos fugas de energía: enfados, quejas, pensamientos obsesivos, vicios, mentiras, nuestro ego, digerir y eliminar alimentos tóxicos, … entre otras. 

Todas estas acciones y pensamientos crean un agujero en nosotros por donde nuestra energía se escapa, agotándonos, limitando nuestra capacidad de actuar, en definitiva, alejándonos de nuestro ser y de la tarea por la cual hemos venido a este mundo.

Para una vida plena en lo físico, mental y emocional es necesario contar con una buena dosis de energía.

Mientras planeamos un futuro feliz y abundante se va la vida en el intento. 

Muchas veces pensamos que estamos empoderados porque nos va bien en algunos aspectos de la vida, (trabajo, afectos, familia, estudio o salud), y que aquello que no funciona bien, no importa porque “no se puede tener todo” y nos conformamos con tener solo bienestar en algunas cosas y no en otras. 

Tenemos un trabajo y decimos: «no me gusta pero por lo menos tengo un trabajo”. «Estoy mal con mi pareja pero bueno, … es lo que hay” o «con mi familia estoy agobiado pero así son las familias hay que aguantarse a los parientes”. 

Tal vez lo más grave es que nos vamos acostumbrando a esto y es visto y vivido como normal. 

Sin embargo, un Ser empoderado es una persona que cuenta con un equilibrio en todas sus áreas de la vida, aún cuando pase algunos leves altibajos en alguno de ellos.

Vivir la vida que se quiere vivir!

Generalmente las personas suelen estar viviendo un conflicto interno,  porque no viven la vida que desean vivir. Generalmente hay algo, en un supuesto futuro, que debemos alcanzar para estar plenos. “Cuando me gradúe, cuando me case, cuando encuentre el trabajo, cuando esté en pareja, cuando mis hijos tengan su futuro, cuando me cure de esta enfermedad, cuando me cambie de casa, etc. …

Y se considera que el empoderamiento es algo para la gente pobre o desvalida. No se admite que no se cuenta con el poder personal suficiente como para hacer la vida que todos nos merecemos tener, llena de felicidad y abundancia.

Una persona se encuentra empoderada cuando la vida que esta viviendo  es la que desea y necesita vivir. Cuando vive lo que quiere vivir y eso es lo mejor para su camino evolutivo. Esto de ningún modo pretende presentar a un modelo de persona inalcanzable, un semiDios, significa que se esta viviendo una vida feliz, plena y enfocada en lo que la persona quiere experimentar aún cuando se viven inconvenientes, dificultades, y etapas de mayor o menor bonanza. Una persona empoderada acepta lo que es, no está luchando contra la vida cada día, esta disfrutando de la vida y sus vicisitudes.

Hace el viaje que desea hacer y mientras transita su ruta, disfruta tanto la lluvia como el Sol, el calor y el frío. Todo lo que se presenta no es visto como amenazas o problemas, y rachas buenas o favorables. Su vida deja de ser un altibajo de estados de ánimo. Encuentra una paz que valora y cuida, que le permite disfrutar y aprender, agradecer y bendecir cada día. 

Conocerte a ti mismo!

La raíz de nuestro poder personal se encuentra en el conocimiento profundo de nosotros mismos. En las características generales de todos los seres humanos y en particular de cada uno de nosotros. Es un trabajo que no termina jamás. Aprendemos a conocer nuestros cuerpos y potencialidades pero siempre estamos observándonos, conociendo nuestros mecanismos inconscientes, pensamientos, emociones y escuchando nuestro cuerpo.

El Poder también esta vinculado estrechamente con el uso y generación de nuestra energía.

Somos seres que recibimos y emitimos constantemente energía. 

El uso que hacemos de ella y la frecuencia vibracional de la misma determina el poder de atraer e influir en nuestro entorno cotidiano y por ende nuestra calidad de vida.

Para ello es vital conocer qué tipos de energías intervienen y como interactuamos con ellas.

Hoy es muy común escuchar a la gente quejarse por la falta de energía. Se han puesto de moda desde hace unos años las  bebidas llamadas “energizantes” y los suplementos alimentarios destinados a otorgar vigor a las personas. 

Se dice que estamos cansados, “sin pilas”, llega una hora del día y no podemos más con nuestros cuerpos y las rutinas domésticas, es un problema muy popular. Lejos ha quedado ese niño incansable lleno de energía que jugaba todo el día sin parar.

A medida que conocemos los secretos de la energía, nos transformamos en verdaderos cazadores de poder personal. 

Usamos el laboratorio de la vida cotidiana para conocernos más y más, para cargarnos y empoderarnos a la vez que emitimos nuestra propia energía al entorno.

Salir del “Victimismo”

“El sabio no se sienta para lamentarse, se pone alegremente a su tarea de reparar el daño …”.

William Shakespiere

Si hay algo que nos resta poder por excelencia es el “victimismo”. Transformarse en víctima de las circunstancias es una posición muy cómoda porque nos exime de ser protagonistas. Cada vez que culpamos de nuestros problemas a situaciones externas nos impedimos la posibilidad de resolverlos.

Cada vez que culpamos a otros de nuestros problemas nos ponemos en una posición en la que inhibimos todas nuestras capacidades de resolverlos.

Si tenemos sobrepeso y nos decimos: “todos en mi familia tienen sobrepeso”, nos estamos impidiendo hacer algo nosotros mismos. Le echamos la culpa a algo genético, a nuestra familia, a los hábitos aprendidos etc. Sin embargo, alimentarnos bien es algo que nos compete a cada uno y al modificar nuestros hábitos podemos mejorar.

Si nos decimos que no conseguimos trabajo “porque estamos en crisis”, ponemos la responsabilidad de no encontrar trabajo en un tercero, en este caso, la supuesta crisis. Solo cuando desde nuestro poder personal asumimos la responsabilidad de nuestro destino comenzamos atraer las posibilidades y soluciones.

Pensamos que estamos indefensos, que no tenemos dominio con lo que vemos afuera de nuestra piel, que estamos separados y gobernados por una realidad que a veces se presenta esquiva y otras veces apropiada.

Sin perjuicio que nuestra relación con la realidad la veremos más adelante, ten en cuenta que todo lo que existe fuera tuyo puedes modificarlo desde ti mismo. Si esto no te convence, entonces considera que cuando te sientes víctima te anulas y que al  hacerte cargo, te activas, aparece la creatividad te predispones a encontrar encontrar la solución.

Si no puedes dominar tu ira y piensas que los demás te ponen nervioso jamás podrás trabajar esa emoción en ti. Por lo contrario, sí te asumes con tu vida podrás lograr beneficios que cuando culpas a otros no puedes obtener.

Otro vicio muy común consiste en compararnos permanentemente con otras personas. En vez de observar nuestras flaquezas, nos justificamos diciendo: “a todos les sucede lo mismo”. Otras veces no basta con darnos cuenta que hay otros, a nuestro juicio, que están en peor situación y eso nos hace sentir mejor y relajarnos.

Acá, lo único que importa es tu propio proceso y en este sentido te recomiendo que no consultes a otros sobre sus avances o te compares dado que todos somos distintos. Unos tenemos algunas fortalezas otros tenemos otras, cada ser es un universo indescifrable para los demás y casi para nosotros mismos también. Disfruta de tu propio proceso sin mirar a los costados, tu mente te jugara una mala pasada si lo haces. Si tienes tendencia a desmerecerte, siempre encontrarás a los demás mejor que a ti, si por el contrario, te sientes mejor que los demás, nunca aprovecharás al máximo tu propio potencial. 

En nuestra cultura nos han enseñado desde chicos a compararlos con los demás. Lo tenemos grabado en nuestras células el calificarnos en función de los otros. Utilizamos una escala para medir a todos del mismo modo cuando todos somos únicos y distintos. De ese modo se nos inculca desde niños el paradigma de la competencia y a eso le llaman “superación personal“ cuando no es más que una forma de mantenernos esclavos de nuestra mente y juicios permanentes hacia nosotros mismos y otras personas.

Vemos a otros y pensábamos “éste no tiene problemas” porque lo vemos desde nuestra óptica,  pero ésa idea es una ficción. Nunca sabremos si realmente esa persona vive lo que creemos que vive. Por eso, hablar, pensar y calificar a otros no es más que una pérdida de tiempo y energía.

Stress, adicciones y enfermedades.

El hombre moderno vive de un modo tan alejado de la naturaleza y de lo natural, que tiene que hacer un gran esfuerzo para restablecer su equilibrio. Vive sometido a un estrés que según estadísticas médicas suele ser la causa de la mayor parte de las enfermedades actuales.

El estrés es muy dañino para la salud y el bienestar, sin embargo, hemos hecho de él un valor positivo. Cuando una persona está muy ocupada, muy cansada, decimos que es una persona muy activa y lo ponemos por encima en la consideración de otros que se muestran tranquilos, sin prisa, o con cierto tiempo para el ocio. Hemos hecho de una enfermedad un valor aceptado socialmente como positivo.

El estrés genera una química determinada en nuestro cuerpo por lo tanto cuando nuestro organismo se somete a un estrés continuo, deja de realizar funciones de regeneración, de limpieza, de mantenimiento y de defensa para contrarrestar la química del estrés.

De este modo el organismo va perdiendo su capacidad inmonológica, su energía vital, siendo preciso apelar a medicinas, a complementos alimenticios a prácticas de ejercicios etc. que de vivir en un entorno natural no serían necesarias.

Crees que no eres adicto?

Cuando se nos pregunta por las adicciones inmediatamente pensamos el alcohol, drogas, pastillas y creemos no tener adicciones.

Pero te pregunto: 

Puedes estar un día sin comer?

Puedes estar un día sin beber?

Puedes estar un día sin pensamientos negativos?

Puedes estar un día sin emociones negativas?

Puedes estar un día sin consumir pan o tu gaseosa preferida u otros dulces?

Puedes estar un día sin tomar tu medicamento diario?

Puedes estar un solo día sin la televisión o el móvil?

Puedes estar un día sin ponerte nervioso o sin reñir con alguien?

Puedes estar un día sin quejarte de nada?

Puedes estar un día sin tratarte mal a ti mismo?

Puedes estar 10 minutos sin pensar en nada?

Y la lista podría ser interminable porque son muchas las cosas que nos mantienen esclavos. Aquello que nos somete haciéndonos perder poder o mejor dicho, entregándole nuestro poder.

Siempre que hay adicciones sean las que sean, hay falta de poder. Las adicciones que nos atan son claras evidencias de nuestra falta de poder.

EL PODER cedido a los medicamentos.

Antes de hablar de enfermedades es preciso comprender que actualmente existen distintos paradigmas respecto a la salud. El más conocido es la medicina tradicional occidental, sin embargo existen la medicina china, la naturopatía, la medicina Ayurveda de la india y muchas técnicas y terapias naturales relacionadas estas últimas.

Generalmente vemos a las personas no sólo considerar para medicina tradicional por ser la oficial como la única opción sino qué entregamos nuestra responsabilidad por la salud a los representantes de esta disciplina.

Hoy mismo las otras formas de medicina están siendo atacadas en España, tildadas de “pseudociencias”.

Nuestro desconocimiento del cuerpo humano, sus capacidades y potencialidades nos lleva a tal conducta mencionada. La enfermedad nos provoca un miedo terrible y buscamos desesperadamente contrarrestarlo, sacarlo de nuestra vida lo antes posible a fin de volver a retomar nuestra loca vida de estrés.

Según la Naturopatía “no existen enfermedades sino enfermos”. Toda enfermedad es una respuesta biológica de nuestro cuerpo para que estemos mejor. Es la forma de nuestro cuerpo de comunicarnos que algo anda mal cuando no lo escuchamos.

El cuerpo es un solo órgano. Un sistema formado de distintos y complejos sistemas y es un todo perfecto y maravilloso. El cuerpo siempre busca vivir no se quiere suicidar, la enfermedad o los síntomas son los mensajeros del cuerpo cuando no lo sabemos escuchar. En general hay tres Tipos de enfermos: 1. Accidentados, 2. Problemas de nacimiento (congénitos), 3. Enfermos agudos o crónicos.

La mayoría de las consultas médicas corresponden al tercer grupo y son tratadas casi exclusivamente con medicamentos que lejos de resolver los problemas otorgan adicción a drogas asegurando su consumo durante años.

La mayoría de las enfermedades, por no decir todas, tienes origen en conflictos mentales o emocionales no resueltos que son posteriormente somatizados. Y a nivel físico las emociones y conflictos intoxican el organismo provocando un notable deterioro.

De este modo cuando éstas conductas son recurrentes la capacidad de limpieza y defensa del organismo se ve superada por la capacidad de ensuciamiento.

En este programa es de vital importancia la limpieza de los órganos internos de pensamientos y emociones a fin de evitar problemas de salud. Naturalmente quien parece enfermedades especialmente crónicas evidencia un nivel de poder personal muy bajo que repercutirá en todos los aspectos de la vida.

Vivir preocupados, apurados, intranquilos, es una autopista directa hacia la pérdida de salud.

Fuentes y Detractores de la Energía.

Detractores de la Energía

Uno de los mayores detractores de nuestro equilibrio energético lo constituye la alimentación. El hombre moderno con su vida repleta de prisas soluciona su nutrición por medio de alimentos de composición química más que fisiológica. La mayoría de los alimentos que consume a diario requieren de nuestro organismo un gasto adicional de energía para su procesamiento.

Otro enorme detractor de energía es la mente humana. Usamos la mente 24 horas al día los 365 días del año. Nuestros pensamientos consumen mucha energía sobretodo cuando son negativos y recurrentes.

Cortar con el diálogo interno de la mente suele ser una tarea titánica para algunos o sencilla para otros. 

Las emociones, especialmente aquellas relacionadas con el miedo, las tóxicas, generan un tremendo gasto de energía y por ende pérdida de poder personal.

Otra fuente de perdida de energía son causadas por otras personas o su influencia. Existen lo que llamamos ladrones energéticos personas que cuando se nos acerca nos roban la energía, nos sentimos cansados o agobiados.

Los pensamientos, opiniones y juicios de otros hacia nosotros pueden restarnos energía si lo permitimos.

Por ello, mientras menos sepa la gente que nos rodea de nuestra vida y mientras menos hable y piense acerca de nosotros mucho mejor. 

Sin embargo, en nuestra cultura hablar de nosotros, hablar de los demás, opinar y juzgar forman parte de la rutina cotidiana. Es por esta razón que algunos personajes públicos se ven afectados profundamente cuando no adoptan una protección adecuada para contrarrestar la permanente avalancha de energía mental tanto de seguidores como de detractores.

Fuentes de Energía

El cuerpo humano es un emisor y receptor de energías. Se conecta con la energía del planeta (Tierra) y  con la energía del Universo. Si el cuerpo se encuentra limpio y acondicionado, el receptor capta más energía. 

El Sol es nuestra principal fuente de energía y el Aire que respiramos nos cargan. 

La energía del Universo se encuentra disponible para todos los seres siempre que encuentren el silencio interior. Es en el silencio donde ocurren los milagros, donde la magia se hace algo cotidiano.

Conectar la sabiduría interna para ser autoreferente.

A medida que nos vamos empoderando, vamos siendo más y más libres.

El poder personal nos guía, nos conecta con la sabiduría interna, una especie de ciencia infusa que nos entrega información certera. La sabiduría proveniente de nuestra conexión con la parte divina que todos somos.

Conectamos con la sabiduría del “sentir”, aprendemos a escuchar los mensajes del corazón y a “saber” aquello que nos conviene.

Vamos perfeccionando ese conocer, al principio cada vez que tenemos indicios de esto lo llamamos intuición, “corazonada” y no sabemos como manejarlo.

Cuando el poder personal crece esa habilidad de hacernos autoreferentes, de convertirnos en nuestro propio gurú, en nuestro guía, crece como una llama después de echarle combustible.

Comenzamos a poner en marcha el poder de la “voluntad” y desde ahí a vivir otras realidades.

Hay un portal energético en el cuerpo humano donde radica la voluntad. Cuando este centro está abierto se experimenta el poder de la conexión, de la unión, de la fusión, se trasciende la dualidad. Es la capacidad de neutralizar los pares de opuestos y unir las polaridades para manifestar una unidad integrada. 

Este poder es la única fuerza capaz de llevarnos a manifestar nuestras más puras intenciones en acciones concretas, ya que la voluntad de la mente se alinea con la voluntad del espíritu en un mismo centro y con ello se alcanza el equilibrio. 

La energía por sí sola no constituye el poder, hay que darle una dirección. 

Poder viene de “potere» que significa «ser capaz». El sentimiento íntimo de poder, de estar conectados con la fuente de poder, es indispensable para estar seguro de uno mismo y aventurarse con confianza a lo desconocido. 

Si la persona siente un profundo amor hacia su cuerpo y tiene intención de mantenerlo saludable, este centro permanece abierto, el miedo no tiene cabida y la aceptación y amor incondicional a sí mismo se manifiesta a nivel físico como salud corporal y la salud total (mental, emocional y espiritual) se manifiesta cuando los otros centros estén abiertos y equilibrados.

De este modo nos hacemos independientes y responsables de nuestro presente evitando entregarle nuestro poder a terceros (vicios, adicciones, maestros, etc.).

No significa que no necesitamos a nadie, solo que ahora somos nosotros los que decidimos en función de las sugerencias que nos llegan y ponemos en valor nuestro sabio interno por encima de todo.

Fuente: Apuntes del Curso online: “Empoderamiento Individual”

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